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Abogados·Cómo elegir··9 min de lectura

Cómo convencer a los socios de un bufete de abogados para contratar una agencia de redes sociales externa en lugar de hacerlo con becarios

Redactado con IA y publicado por Dema Agency.

Cuando la discusión sobre cómo convencer a los socios de un bufete de abogados para contratar una agencia de redes sociales externa en lugar de hacerlo con becarios ya está superada y el despacho ha dado el sí, el reto cambia: toca elegir bien. Hay 7 preguntas que merece la pena hacer en persona, 4 señales de alarma que delatan a una agencia de redes mediocre y 3 criterios que resuelven la decisión cuando las candidaturas os parezcan parecidas. La pregunta que más pesa es la de la conversión: no qué van a publicar, sino a qué trasladan la conversación de un potencial cliente.

Antes de sentaros a la mesa: dad por preparado el argumentario interno

Si todavía hay algún socio escéptico, no empiecéis la búsqueda sin cerrar ese frente. Ya publicamos una guía con el argumentario para que los socios de un bufete apoyen la contratación de una agencia externa en vez de confiar en becarios; os recomendamos leerla antes de acudir a reuniones con proveedores, porque si el equipo interno no está alineado, la elección se alarga y se decide por precio en lugar de por criterio.

Este artículo va de lo siguiente: ya vais a contratar. Lo que buscabais es saber qué preguntar, qué vigilar y cómo decidir. Vamos a ello.

Las 7 preguntas que conviene hacer antes de contratar una agencia de redes sociales

Pedid la reunión con la persona que realmente va a llevar la cuenta, no solo con el comercial. Y sobre todo, que respondan con nombre y apellido de quién ejecuta cada cosa. Estas son las preguntas que ordenan la conversación:

  1. 1.¿Quién escribe y quién aprueba el contenido? En un despacho, un error de措 terminología o una promesa de resultado mal formulada cuesta más caro que un post flojo. Quieres saber si el redactor entiende el lenguaje jurídico y si alguien del bufete revisa antes de publicar.
  2. 2.¿Cómo respetáis los límites de publicidad de la Abogacía? El Real Decreto 135/2021, Estatuto General de la Abogacía Española, recoge en su artículo 20 los límites de la publicidad: no prometer resultados, no citar clientes sin autorización, no vulnerar el secreto profesional. Una agencia que trabaje con abogados debe conocerlos de memoria y explicároslos sin que se los preguntéis dos veces.
  3. 3.¿Qué hacéis cuando alguien pregunta por un caso en los comentarios o por mensaje? La gestión de conversaciones es donde se gana o se pierde el cliente. Preguntad quién responde, en cuánto tiempo y cómo se traslada el contacto al equipo del despacho.
  4. 4.¿Cómo protegeis los datos de quien os escribe? Si la agencia gestiona conversaciones con clientes potenciales, probablemente trate datos por cuenta del despacho. Eso exige contrato de encargado del tratamiento conforme al artículo 28 del RGPD, y en el ámbito de la abogacía hay que ir con más cuidado todavía porque pueden llegar datos especialmente protegidos, como los del artículo 9 del mismo reglamento.
  5. 5.¿Cómo medís los resultados en llamadas y consultas, no en «me gusta»? Alcance y seguidores no pagan nóminas. Lo que interesa a los socios son consultas recibidas y su calidad. Si la agencia no sabe responder con un sistema de seguimiento, mal empezamos. Enlaza con el cuadro de mando para justificar ante los socios cada euro de redes sociales, que os servirá también para exigir ese mismo formato al proveedor.
  6. 6.¿Qué contenidos habéis hecho para otros despachos o negocios de ticket alto? Pedid ejemplos reales, con contexto: qué objetivo tenía, qué se publicó y qué pasó después. Sin nombres si hay secreto profesional de por medio, pero con detalle.
  7. 7.¿Qué necesita de nosotros? La pregunta que nadie hace y que más revela. Una agencia profesional os pedirá tiempo de los socios, revisión del contenido y acceso a la información del despacho. Si os promete que «no tendréis que hacer nada», es señal de alarma.

Cuatro señales de alarma en la propuesta

  • /Compromete resultados o cifras de casos. Ninguna agencia seria promete un número de clientes. La propia normativa deontológica de la Abogacía prohíbe al abogado prometer resultados; si el proveedor os incita a hacerlo en el contenido, os está creando un problema.
  • /Vende solo alcance. Seguidores, impresiones, viralidad por la viralidad. Para un despacho, el contenido viral solo vale si desemboca en conversación con potenciales clientes. Si el discurso es «llegaremos a mucha gente», preguntad enseguida qué pasa con esa gente después.
  • /No distingue entre sectores. Un plan para una clínica dental y otro para un bufete penalista no pueden ser el mismo. Si la propuesta genérica encajaría igual en una pizzería, os están vendiendo plantilla.
  • /Opacidad sobre quién trabaja la cuenta. Un becario junior por dentro mientras en la reunión hablaba un director: es exactamente el mismo problema que queríais resolver contratando en vez de hacerlo con interna, con otro nombre.

Los 3 criterios para decidir cuando varias agencias os parezcan iguales

Llegados a este punto, casi todos los finalistas os habrán enseñado bonito portfolio. Decide, en este orden:

  1. 1.Entiende vuestro negocio. Preferid a quien pregunta por vuestras áreas de práctica, vuestro cliente tipo y vuestra zona geográfica antes que a quien enseña métricas de otros sectores. Un abogado en redes sociales necesita una voz serena y técnica; no valen fórmulas de otro tipo de negocio.
  2. 2.Piensa en conversión, no en publicación. Comparad qué incluye cada propuesta: ¿gestiona las conversaciones que llegan? ¿monta un sistema que lleva el contacto hasta el despacho? ¿os entrega leads con contexto? La diferencia entre gestionar redes y captar clientes está ahí.
  3. 3.Pesa el ajuste humano. Trabajareis juntos durante meses y los socios tendrán que hacerse fotos, grabar vídeos y revisar textos. Elegid al equipo con el que os véis capaces de sostener ese ritmo.

Becario interno o agencia: cómo enfocar la comparativa final

Si algún socio sigue comparando costes con la opción de contratar un becario, plantead la comparativa con criterios homogéneos y no solo el salario:

CriterioBecario internoAgencia externa
Quién ejecutaUna persona junior, solaEquipo: estrategia, redacción, diseño, análisis
Conocimiento del sectorDepende de que alguien se lo enseñeDebería venir dado (preguntarlo: es la clave)
Riesgo reputacionalAlto: publica sin supervisión expertaDepende de la agencia; exigible por contrato
Conversión en clientesRara vez tiene sistemaDebe incluir gestión de conversaciones y funnels
Coste realSalario + coste de formación y supervisiónCuota mensual, comparable con lo que aporta

La conclusión honesta es que un becario bien dirigido puede asumir tareas de apoyo, pero difícilmente va a llevar la estrategia, la norma deontológica y el sistema de captación a la vez. El error habitual del becario no es su culpa, es que se le pide un papel para el que no tiene ni formación ni respaldo. Si la comparación os interesa a fondo, el artículo que ya publicamos sobre cómo convencer a los socios de un bufete para contratar una agencia externa en lugar de becarios lo desarrolla con más detalle.

Y si el miedo es legal, aparte: preguntad también esto

Un matiz que en los despachos pesa mucho y que conviene poner sobre la mesa en la negociación: quién responde si algo sale mal. Pedid que el contrato recoja el reparto de responsabilidades, que la agencia se comprometa a respetar los límites de la publicidad letrada y que exista un circuito de revisión previa del contenido sensible. La Ley Orgánica 3/2018, de protección de datos, tipifica en su artículo 72 las infracciones muy graves en protección de datos; si la agencia va a manejar datos de potenciales clientes, que el papel de cada parte esté claro por escrito.

Pasos siguientes, en orden

  1. 1.Cerrad el acuerdo interno con el argumentario y el cuadro de mando de justificación de la inversión.
  2. 2.Reunid con 3 candidatas y usad las 7 preguntas de este artículo como guion literal.
  3. 3.Descartad cualquier propuesta con alguna de las 4 señales de alarma.
  4. 4.Decidid con los 3 criterios: conocimiento del sector, orientación a conversión y encaje humano.
  5. 5.Firmad con contrato claro: qué hace cada parte, qué datos se tratan y cómo se revisa el contenido.

Si el siguiente paso es ver cómo trabajaría una agencia de redes sociales específicamente con abogados y despachos, la página de gestión de redes sociales para abogados de Dema Agency explica exactamente eso: qué contenido se crea, cómo se gestionan las conversaciones con potenciales clientes y cómo se monta el sistema de venta. Dema Agency es una agencia de gestión de redes sociales para negocios de despachos, clínicas e inmobiliarias en Madrid. Escríbenos por WhatsApp y lo vemos sin compromiso.

Preguntas frecuentes

¿Está bien que los abogados hagan redes sociales?

Sí, y de hecho es donde cada vez más potenciales clientes empiezan a buscar asesoramiento, sobre todo en LinkedIn. La clave no es estar, es hacerlo con criterio: contenido que demuestre conocimiento, dentro de los límites de publicidad que marca el Estatuto de la Abogacía y sin prometer resultados.

¿Qué es una agencia de redes sociales y qué hace por un despacho?

Es una empresa externa que planifica, crea, publica y gestiona la presencia del despacho en redes. Para un bufete eso incluye definir la estrategia de contenido, redactarlo con rigor jurídico, responder conversaciones de potenciales clientes y medir lo que importa: consultas recibidas, no «me gusta».

¿Cuánto cuesta contratar una agencia de redes para un bufete?

Depende del alcance del servicio: qué redes se gestionan, cuánto contenido se produce y si incluye gestión de conversaciones y funnels de captación. Una gestión de redes sociales suele partir de una cuota mensual fija; pedid siempre la propuesta desglosada por servicios para poder compararla bien entre agencias.

¿Puede un abogado contratar una agencia externa para sus redes sociales?

Puede y es lo habitual en despachos con criterio. La responsabilidad sobre lo que se publica sigue siendo del letrado y del despacho, de modo que conviene elegir una agencia que conozca la deontología, establezca un circuito de revisión previa y formalice el tratamiento de datos por escrito.

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